07
Jun
Oratoria y abogados

¿Es el dominio de la oratoria una habilidad importante para los abogados?

La mayoría de los planes de estudio parecen indicar lo contrario, ya que sólo una minoría de nosotros hemos recibido formación de oratoria en la Facultad de Derecho. No obstante, probablemente se deba al enfoque altamente teórico que tiene todavía la formación universitaria en nuestro país. ¿Cuántas demandas hemos redactado en la Facultad de Derecho? La mayoría de nosotros muy pocas, teniendo que buscarnos la vida en la práctica, razón de la nueva Ley de Acceso a las profesiones de Abogado y Procurador.

También es conocido que los jueces sólo valoran el contenido técnico-jurídico de lo que estamos diciendo y no el cómo lo decimos. La mayoría de las veces será así, teniendo una prueba contundente un valor claramente superior a las dotes de oratoria del abogado contrario, pero ¿y en los casos realmente dudosos? Después de todo, los jueces también son humanos y, por tanto, no son ajenos a las tradicionales técnicas de la comunicación humana.

Esta también es la opinión de Julio García Ramírez, Abogado y autor del libro “Estrategia de ORATORIA PRÁCTICA PARA ABOGADOS” Cómo hablar eficazmente en el proceso civil, penal, laboral, ante el Tribunal del Jurado y juntas de comunidades de propietarios; una obra interesantísima que contiene múltiples trucos y recomendaciones para la preparación y exposición del alegato en cada uno de los distintos tipos de procesos. Además, incluye guías de ayuda concretas para la preparación de cada uno de los juicios en los distintos órdenes jurisdiccionales. ¡Muy recomendable!

Personalmente, considero que los abogados deberíamos esforzarnos en mejorar nuestra manera de hablar en juicio, y fuera de él, ya que podremos aplicar las técnicas de oratoria en multitud de situaciones. Lo más seguro es que mejoraremos como profesionales en todo nuestro quehacer, sobre todo en la impresión que causaremos a los clientes, fundamental en esta profesión. Además, puede suponer una herramienta de control para los que seguimos poniéndonos nerviosos cada vez que nos toca hablar en público y en especial, en juicio.