19
Nov
La estafa del dinero

Todos sabemos que en nuestro mundo actual el dinero es poder. Como ya decía N. M. Rothschild: “No me importa qué marioneta está en el trono de Inglaterra para gobernar el imperio en donde nunca se pone el sol. El hombre que controle el dinero, controlará el imperio, y yo controlo el dinero británico”.

Por tanto, quien controla el dinero controla la nación, llegando incluso más allá de sus fronteras dada la globalización del sistema económico y financiero. 

De esta manera, se ha instalado un sistema de dinero (y de poder) al servicio, no de la ciudadanía, sino de una pequeña élite financiera exclusiva y excluyente que hará todo lo posible por la continuación del mismo en el futuro, sin que haya alternativas posibles.

Antecedentes

El sistema se remonta a la guerra civil en los Estados Unidos de América, a la que siguió la fundación de la Federal Reserve el 23.12.1913. El Congreso de los EEUU aprobó una ley mediante la cual el monopolio estatal del dinero se puso en manos de unos pocos banqueros privados. 

El dólar americano ha ido generalizándose como moneda internacional, de hecho, el ochenta por ciento (80%) del comercio mundial se realiza bajo la moneda americana. 

Durante mucho tiempo el dólar americano tenía el oro como contra-valor, es decir, por cada dólar en circulación había una determinada cantidad de oro en las arcas del Estado. Esta idea fue perdiendo popularidad hasta desaparecer por completo. Desde los años setenta el dólar ya no tiene valor material alguno. Su valor proviene de la confianza que tenemos los ciudadanos en que mañana nos servirá como medio de pago. Es una moneda fiduciaria al cien por cien y las reservas estatales de oro han disminuido significativamente.

Deuda pública y privada

Hoy en día los Estados piden préstamos a los bancos a cambio de pagarés o letras del tesoro. De esta manera, los gobernantes se comprometen a devolver estos préstamos a las entidades financieras en base a los ingresos tributarios futuros. La mayor parte de esta deuda pública no se devuelve nunca, dada su magnitud y la de los intereses correspondientes.
Por otro lado, se emiten créditos privados constantemente. La ley permite que los bancos presten dinero que no poseen realmente. Si tienen 1.000.000 de Euros en forma de papel, pueden prestar esta cantidad multiplicada por 7 u 8 (en EEUU incluso por 9). Simplemente es una cantidad que introducen en sus ordenadores. Sólo necesitan tener una reserva mínima de esta cantidad. Por el préstamo de este dinero, que no existe en realidad, cargan un interés al prestatario. Para poder pagar el interés habrá que crearse deuda en otro lugar…

De esta manera, la deuda crece exponencialmente. Como la deuda no podrá pagarse enteramente, cada vez se generan más intereses. El dinero hoy en día es deuda, cada billete, ya sean Euros, dólares o Yen, implica que alguien avala ese billete, ya sea con la promesa imposible de cancelar esa deuda o con sus propiedades (ej: hipotecas).

Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE)

Recientemente, se ha aprobado una norma europea financiera, mediante la cual se creó el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE). Se trata de una institución formada por un comisario de cada Estado de la UE. Su función consiste en aprobar el rescate de cada uno de los Estados deudores según su propio criterio. Tomada la decisión, se requiere a los Estados de la UE más pudientes para que en un plazo de siete días transfieran una determinada cantidad. Esta institución disfruta de inmunidad total, por lo que no puede ser demandada pero sí puede demandar ya que tiene personalidad jurídica propia. Sus archivos no tienen que exhibirse. En definitiva, no se establece ningún mecanismo de control del MEDE, que puede a su libre arbitrio exigir una determinada cantidad de dinero, que tendrá que satisfacerse obligatoriamente en un plazo de siete días. Además, los Estados Europeos no pueden escindirse de esta institución. El MEDE se sitúa por encima de la ley, no rinde cuentas a nadie, pero tiene capacidad para decidir sobre fondos públicos de los Estados.

Decidimos algo, lo publicamos y esperamos un tiempo si ocurre algo. Si nadie pone el grito en el cielo ni hay levantamientos, porque la mayoría ni siquiera entiende lo que se ha decidido, continuamos – paso a paso, hasta que ya no hay vuelta atrás”. - Jean Claude Juncker, Presidente del Eurogrupo.

Conclusión

Esto sólo son algunos síntomas de un problema estructural que se hace cada vez más evidente: el sistema en sí. Se idean nuevos métodos para garantizar la vigencia de este sistema, por ejemplo a través de organizaciones supranacionales como la Unión Europea. Se maquillan los intentos de mantener el sistema como "absolutamente necesarios" para solventar la crisis económica. Al igual que los recortes también son "absolutamente necesarios", sin que haya alternativa posible. 

¿Por qué se recortan los servicios sociales básicos a la ciudadanía en vez de recortar en defensa u otros sectores? ¿Y la Iglesia ha visto reducido su presupuesto? ¿Y qué hay del rescate de los bancos con dinero público?

Todo ello para salvaguardar un sistema que no beneficia a la ciudadanía, sino a unas pocas personas que se han lucrado a costa de todos. Hemos llegado incluso al punto de que las protestas masivas de la ciudadanía se desvaloran de forma significativa ridiculizándolas con la finalidad de poder desoírlas sistemáticamente. 

Debemos preguntarnos: 

  • ¿quién se beneficia de esta política?
  • ¿cómo funciona el sistema financiero?
  • ¿quién controla los sucesos?
  • ¿qué alternativas económicas y de sistema existen?
  • ¿es posible hacer volver las decisiones políticas a una esfera humana?

Todo empieza por exponer la estafa monumental de nuestro actual sistema de dinero y en particular, el Euro, que, por ser una moneda supranacional, enajena el poder de decisión de cada uno de los Estados miembros.